La primera imagen de un agujero negro prueba (una vez más) que Albert Einstein tenía razón

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Astrofísicos de todo el mundo dieron a conocer la primera imagen real de un agujero negro de la historia. Con ello, se obtiene la primera prueba directa de su existencia, predicha hace un siglo por Albert Einstein.

Hasta ahora se trataba de uno de los más enigmáticos objetos cósmicos, e incluso el propio físico alemán ponía en duda su existencia pese a que teóricamente existían.
La primera imagen de un agujero negro constituye «la prueba más directa» jamás obtenida de la «existencia» de estos cuerpos celestes, explica el astrónomo Frédéric Gueth, director adjunto del Instituto de Radioastronomía Milimétrica de Europa, que participó en el proyecto.

Según la ley de la relatividad general publicada en 1915 por Albert Einstein, que permite explicar su funcionamiento, la atracción gravitacional de estos «monstruos» cósmicos es tal que no se les escapa nada:
Son objetos que poseen una masa extremadamente importante en un volumen muy pequeño. Como si la Tierra estuviera comprimida en un dedal o el sol únicamente midiera 6 km de diámetro, explicó recientemente a la AFP Guy Perrin, astrónomo del Observatorio de París-PSL.

La fuerza de gravedad que emana del agujero negro es tan fenomenal que no se ha logrado recrear en laboratorio.

Pero sabemos que existen de dos tipos:

Los agujeros negros estelares, que se forman al final del ciclo de vida de una estrella y que son extremadamente pequeños: tratar de observar los más cercanos equivaldría a buscar distinguir una célula humana en la luna.

Los segundos, los agujeros negros supermasivos, se hallan en el centro de las galaxias y su masa está comprendida entre un millón y miles de millones de veces la del sol.

Los agujeros negros empezaron a crearse muy temprano en el universo, junto a las galaxias, por lo que «engordan» desde hace 10.000 millones de años. Pero su formación sigue siendo un misterio.

El agujero negro del que ahora se tiene una imagen, es uno de los más masivos de los que se conocen, con una masa 6.000 millones de veces superior a la del sol. Está situado a 50 millones de años luz de la Tierra, en el centro de la galaxia M87.
Bajo el efecto de la enorme atracción gravitacional, las estrellas más cercanas a estos «monstruos» son achatadas, estiradas y dislocadas y su gas se calienta a temperaturas extremas.

Gas y trozos de estrellas giran en espiral alrededor del agujero negro -el denominado disco de acrecimiento- para acabar penetrando, generando un haz brillante ultravioleta.

La presencia de estos objetos afecta su entorno de maneras extremas, curvando el espacio-tiempo y supercalentando todo el material circundante.

“Si está inmerso en una región luminosa, como un disco de gas brillante, se espera que el agujero negro produzca una zona oscura similar a una sombra, algo que había sido predicho por la relatividad general de Einstein y que nunca habíamos visto antes”, explica Heino Falcke, de la Universidad Radboud (Países Bajos), quien se desempeña como director del Consejo Científico del EHT.

“Esta sombra, causada por la curvatura gravitacional y la captura de luz por el horizonte de eventos, revela mucho acerca de la naturaleza de estos objetos fascinantes, y nos permitió medir la enorme masa del agujero negro de M87”.

Albert Einstein formuló la teoría que los predice, aunque él nunca llegó a entenderlos ni aceptarlos.

Por su parte, Karl Schwarzschild fue el primero en hallar una solución de las ecuaciones de Einstein que describe un agujero negro (si bien él murió antes de que esto se entendiese).

Luego, John Wheeler los popularizó y les dio el nombre más acertado de la historia de la física.

Fue Stephen Hawking quien describió sus propiedades desde la década del 70 y nos dejó un paradoja al intentar conjugar los agujeros negros con la física cuántica.

Otras predicciones de Einstein que fueron confirmadas
Hace 100 años, un equipo de científicos confirmó que, como Einstein lo había predicho, los objetos «comban» el espacio-tiempo. Observaron un eclipse y vieron cómo la luz se «doblaba» debido a la gravedad del sol. Einstein vivió para ver su teoría confirmada.

Tras casi un siglo, otra de sus predicciones fue confirmada cuando un equipo de científicos pudo detectar ondas gravitatorias, perturbación del espacio-tiempo producida por un cuerpo masivo acelerado.

La observación directa de las ondas gravitatorias se logró el 14 de septiembre de 2015, a cargo de los investigadores de LIGO, quienes anunciaron el descubrimiento el 11 de febrero de 2016, cien años después de que Einstein predijera la existencia de las ondas.

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