Nino Bravo y el misterioso accidente que acabó con la más grande voz de España

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La mañana de aquel fatídico 16 de abril de 1973, Nino Bravo tenía muchas cosas en la cabeza. Acababa de casarse y convertirse en padre, su esposa esperaba un segundo bebe. En lo musical, su disco «Mi tierra» le daba por primera vez la aprobación de la crítica y hasta le permitía soñar con volver a hacer un tour en América Latina y visitar Asia. «Si por alguna de aquellas, entra un disco en Japón, allí los royalties suman verdaderas cantidades«, bromeaba. Pero su inagotable inspiración, lo había llevado a buscar más y a asumir el rol de productor de una promisoria dupla: Fernando Romero y Miguel Ciaurriz, el Dúo Humo. Con ellos -y el guitarrista José Juesas Francés- iba desde Valencia a Madrid en un recién adquirido BMW para grabar el primer álbum de los debutantes artistas cuando todas las cavilaciones y los planes se detuvieron para siempre.

En una curva de Villarrubio, faltando solo 90 kilómetros de viaje para llegar a la capital española, Nino Bravo perdió el control del vehículo y se salió de la carretera. Las estadísticas de las tragedias al volante suelen ser generosas con el conductor, pero esta vez el chófer de la voz hermosa se llevó la peor parte. Tras varias vueltas de campana, tres de las cuatro personas que iban en el automóvil resultaron con heridas menores; el cantante perdió la vida de camino al hospital.

La carrera de Luis Manuel Ferri Llopis, el chico que tomó el nombre de Nino Bravo por insistencia de su primer mánager, había tenido momentos que podían hacerlo soñar con algo realmente grande, pero la verdad es que nunca logró dimensionar lo que pasaría con él después de aquella tragedia. Su conversión en mito fue un proceso progresivo, tan pausado y estratégico como lo fue su trayectoria en vida.

‘Manolo’, como lo llamaban sus amigos y familiares, había comenzado cantando en bares y festivales. Primero con agrupaciones como Los Hispánicos y Los Superson, y luego en solitario.  Oficialmente se convirtió en Nino Bravo en 1969, cuando Fonogram lo contrató por cuatro años. «Es el viento» fue uno de sus primeros lanzamientos. Y aunque hoy es un clásico, en su momento tuvo una mala recepción. Vendió muy pocas copias y parecía un mal augurio para el artista en ciernes, pero las cosas cambiarían a los pocos meses.

«Te quiero, te quiero», el tema compuesto por Augusto Algueró, ya había sido grabado por Raphael y Carmen Sevilla en estilos muy distintos el uno del otro, pero no habían tenido ningún impacto en el mercado español. La versión de Nino Bravo, sin embargo, le permitió demostrar el potencial de su voz y ganar una importante legión de admiradores.

Con su primer disco de oro bajo el brazo, en 1970, Nino Bravo llegaría por primera vez a América Latina. El artista tuvo una breve participación en el Festival de Viña del Mar (en Chile) y una noche triunfal en la quinta Festival Internacional de Río de Janeiro (Brasil), donde ganó la competencia de talentos representando a España con el tema «Elizabeth».

De su recorrido por América Latina, el artista dijo al regresar a España que había quedado encantado con la recepción de la audiencia. «Es un público que tiene más de ibérico que nosotros, tiene más calor en la sangre«, explicó y bromeó con las propuestas que le hicieron para debutar en el cine. «Tuve una proposición para hacer una película en Guayaquil, en Ecuador, pero no me sedujo la idea de llamarme Gustavo García«.

Uno de los últimos éxitos de Nino Bravo en vida llegó con «Libre», segundo corte de su disco «Mi tierra». Aunque es «Un beso y una flor», canción que había grabado años atrás, la que parecía darle un mejor cierra a su historia. «Al partir un beso y una flor/ Un te quiero una caricia y un adiós / Es ligero equipaje / Para un tan largo viaje / Las penas pesan en el corazón«, cantaba el artista.

QUÉ FUE LO QUE PASÓ
Del día del accidente, los integrantes del Dúo Humo solo recuerdan el terror que se apoderó de ellos al salir disparados por la autopista. Cada uno veló por su propia integridad hasta que se percataron de los pedidos de auxilio de Nino Bravo. En noviembre de 1972, el inexperto conductor ya había destrozado un viejo Mercedes Benz en un accidente cerca de Barcelona. Pero esta vez la fortuna no lo acompañaría.

En vehículos de particulares, los cuatro heridos fueron trasladados a Tarancón, a 13 kilómetros del accidente. En un pequeño hospital de monjas recibirían las primeras curas. La única ambulancia en el lugar los llevó a Madrid. En el camino al Centro Sanitario Francisco Franco de Madrid, la voz de Nino Bravo se apagaría para siempre. Tenía apenas 28 años y canciones grabadas para una próxima producción. La leyenda comenzaba a escribirse. 

Las causas de la muerte del artista nunca se dieron a conocer de manera oficial. Todo apunta a diversos politraumatismos sufridos en la región abdominal a causa del impacto. Y es que aunque el coche ya disponía de cinturones de seguridad delanteros, se dice que el cantante no llevaba puesto el suyo, pues no se haría obligatorio su uso en España hasta 1974, esto en buena medida impulsado por la tragedia del cantor.

Luego del triste desenlace, el vehículo siniestrado permaneció tirado unos días hasta que fue retirado a un depósito de chatarra. El auto fue devuelto a Valencia, a un taller de la calle San José de la Montaña. En ese momento el BMW desaparece del mapa. Quedaría esta imagen de la prensa para la posteridad:

El taller se convierte al poco tiempo en una escuela de vela y se le pierde el rastro a los mecánicos que administraban el lugar. Incluso hay quienes dudan de que alguna vez haya llegado allí. ¿A dónde fue a parar el vehículo y por qué desapareció? Preguntas que sirven para acentuar el mito que se va construyendo a cada año.

En 2014, por ejemplo, Miguel Siurán, aquel mánager que le dio a regañadientes su nombre artístico a Nino Bravo, publicó una biografía en la que aportó nuevos detalles del día fatídico. En una cafetería del centro de Valencia, el cantante se había reunido con una «misteriosa fan de pelo negro como azabache» antes de viajar rumbo a Madrid. ¿Con qué motivo?, ¿por qué lo mantuvo en reserva? La cita dejó nuevos cabos sueltos para una historia que apasiona cada vez a más personas conforme la voz del español continúa ganando adeptos desde el altar de la inmortalidad.

 

 

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