Zidane juega fuerte

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Zinedine Zidane se muestra seguro de que su equipo va hacer una buena temporada. El verano no ha dejado buena imagen del Real Madrid. Apenas se pueden rescatar un puñado de buenos minutos de un equipo que partía de la máxima de cambiar de manera radical respecto a la temporada pasada. En el lado contrario de esa balanza aparece una colección de problemas, desde la defensa hasta la delantera, que tiene al madridismo entre la desilusión y el enfado a las puertas de LaLiga. Esa inquietud también se palpa en los despachos, donde el caminar del equipo y las decisiones de Zidane han encendido las alarmas en un tono que supera el naranja.

Sin embargo los mensajes del entrenador del Real Madrid, a pesar de lo malos resultados veraniegos, han estado cargados de tranquilidad. «Nosotros vamos a estar motivados, no tengo dudas. Nuestra temporada va a ser buena, estoy convencido«, expuso en Nueva Jersey con el 3-7 ante el Atlético caliente. Más rotundo aún fue en Múnich tras perder con el Tottenham: «El madridista no tiene que estar preocupado, yo siempre soy positivo. Siempre. Sé que es complicado porque acabamos una temporada difícil y porque la cosa ha empezado difícil. Yo sé que tengo un equipazo. Lo que necesitamos es ganar un partido. Sólo nos falta eso».

Zidane ha decidido levantar un muro alrededor de su equipo. En las ruedas de prensa se ha encerrado en el argumento de no hablar de entradas o salidas. El panorama actual no es el ideal que tenía en la cabeza cuando comenzó a planificar la temporada. Sobre todo porque cuando llega al vestuario ve a tres jugadores con los que a estas alturas pensaba que estaría lejos: Bale, James y Mariano.

Y tampoco está Paul Pogba. Era su gran petición, el jugador que Zidane cree que haría mejorar a todo el ecosistema blanco. El único. Para ZZ la entrada de Pogba en el equipo supondría para el resto de jugadores una reactivación, un enriquecimiento del colectivo en cada una de sus líneas.

Sin embargo, Pogba sigue en Mánchester. Hasta el 2 de septiembre puede salir, pero no hay mensaje alguno desde los dos clubes para pensar en un giro radical.

Sin ese refuerzo que daría sentido a la evolución que no revolución que ha diseñado, Zidane parece decidido a tirar con el bloque de jugadores que tiene, con la base que le llevó a ganar tres Champions seguidas. El club tiene cerrado el acuerdo con Donny van de Beek, pero sí no se ha sellado la llegada del jugador del Ajax es porque Zidane no acaba de ver que sea lo que su equipo necesita por muchas señales de falta de energía que haya enviado.

Zidane sabe que es un buen jugador, pero también que es una zona en la que ya tiene soluciones. Su plan está trazado y sólo Pogba lo modificaría. Si no llega cree que tiene ya a sus órdenes jugadores que cuando empiece el baile en Balaídos van a estar a la altura que demanda el club.

Zidane juega fuerte y es consciente de que el horno no está para bollos. El estreno en Balaídos, ante el mismo rival que tuvo Zizou ante sí el 16 de marzo en su regreso, no es uno más. El Madrid necesita resultados desde el primer partido. Zidane no duda de los suyos por mucho que desde fuera el pesimismo rodee la puesta en escena en LaLiga. La prueba de la verdad está a punto de llegar. Vigo es el escenario.

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