Florinda Meza: la viuda de Chespirito ya tiene una nueva «ilusión»

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El día que Roberto Gómez Bolaños murió, Florinda Meza se aferró a su cuerpo, lo abrazó con fuerza, como asegurándose que nadie pudiera separarle de su lado. El mundo y los sueños de la actriz mexicana se extinguieron en ese instante. «Solo pensaba en morirme, lloraba todo el tiempo», recuerda. Cinco años después de ese doloroso momento, una nueva ilusión le devuelve la sonrisa.

Tras casi tres décadas de ausencia, la popular ‘Doña Florinda’ de la histórica serie «El Chavo del 8«, se reencuentra con escenarios actorales para dar vida a la villana Verónica Trujillo, en «Dulce familia». Todo un reto para la artista mexicana, quien en esta nueva etapa de su carrera temió no poder cumplir con las expectativas de Nicolás López, director del filme.

-Retornas al cine después de varios años de alejamiento. ¿Qué representa para ti este regreso?
Me da mucha ilusión haber regresado con algo tan fino porque es una muy buena comedia, que no solamente se limita a divertir, deja algo más: un mensaje positivo. Regresar con un producto que no hace daño social y con un papel estelar, es fantástico, es una gran suerte. Estoy feliz, aunque no puedo negar que sentí temor de no estar a la altura.

-Interpretas a Verónica Castillo, una diva del cine y la televisión que lucha por mantenerse vigente en un mundo que valora la juventud y la belleza. ¿Te identificas con el personaje?
Yo no lucho por no envejecer, lucho por estar sana, nunca he ocultado mi edad, no tengo ese tipo de complejo. Pero sí me identifico con el personaje, en cuanto es una actriz mayor y matriarca de familia. Yo no tuve hijos, pero fui cabeza de familia. Mis hermanos siempre se han reunido en mi casa y han volteado hacia mí buscando un consejo.

-¿Te hubiese gustado tener hijos?
Formó parte de mis proyectos, de hecho he tenido un instinto maternal muy grande, fui hermana-mamá desde muy chica. Y tener hijos siempre estuvo en mis planes, pero amaba a Roberto más que a mi vida misma, sabía que estaba vasectomizado, que nunca íbamos a poder tener hijos juntos, y acepté la situación. No siempre puedes tener todo (llora).

-¿Te arrepientes de haber tomado esa decisión?
Si Roberto vuelve a la vida, haría lo mismo una y mil veces. De hecho, me gustaría volver a vivir con él, sigo llorando todos los días su partida.

-¿Qué retrasó tu regreso a la actuación? ¿La brecha generacional fue una de tus preocupaciones?
Quería actuar, pero los productores no me llamaban, seguramente tenían temor de hacerlo. Mucha gente, como yo, que amamos nuestra profesión, nos sujetamos a ciertos presupuestos si el producto es bueno y le tienes fe. La única razón por la que rechazo una propuesta es porque el tema no me parece.

-¿Y has rechazado alguna?
Sí, pero no puedo decirte el nombre de la ficción porque sería de mal gusto. No acepté porque era una propuesta que tenía que ver con narcos, crímenes y situaciones denigrantes que causan daño social. El sueldo era muy bueno, pero jamás me iba a prestar para hacer algo que promueve el mal.

-¿Te hubiese gustado que Roberto presencie tu retorno a los escenarios?
Estoy segura que lo hubiese disfrutado mucho. Cuando murió Roberto pensé que me moriría al mes, toda mi familia temía que eso pasara. Pero todavía hay cosas por hacer, aunque ya no tengo la edad que tenía cuando era productora, escritora y tenía función de teatro. No puedo ir tan rápido como quisiera porque la vida ya no rinde igual.

-¿Qué se viene para ti después de «Dulce Familia»?
Terminar todo lo que dejé parado en la época más productiva de mi vida, porque Roberto me necesitaba, pues había caído en un estado depresivo producto de enfermedades que desconocíamos (el Parkinson y la demencia multiinfarto). Estoy volviendo a empezar y, como en todo, siempre volver a empezar es más difícil que empezar.

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