Este es el cartel de Sinaloa, ahora dirigido por Ovidio Guzmán, hijo de ‘El Chapo’ y ahijado del Mayo Zambada

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En los últimos días, Culiacán es una zona de guerra debido al arresto y posterior liberación de Ovidio Guzmán, uno de los hijos del Chapo Guzmán. Hasta el momento se han contado un poco más de 10 muertos, que fueron ultimados por los integrantes del cartel de Sinaloa hasta que liberaran a Ovidio, algo que cumplió el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador. 

La detención del Ratón, como se le conoce a Ovidio Guzmán, desató una guerra ente el cartel de Sinaloa y el ejército mexicano. Al final, los militares desistieron y el hijo del Chapo fue liberado.

Ovidio Guzmán tiene 29 años, es miembro activo del grupo criminal que fue liderado por su padre y está en la mira de la justicia estadounidense desde mayo de 2012. Antes que su padre fuera sentenciado, el narcotraficante estaba con Los Chapitos, una facción del cartel de Sinaloa, liderado por sus hermanos mayores, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo. Pese a que tiene un perfil bajo, es también uno de los más sanguinarios de los hijos del Chapo, quien está sentenciado a cadena perpetua desde julio en una prisión de Estados Unidos.

Ovidio, junto con otro hermano mayor, Joaquín Guzmán López, de 34 años, está acusado de conspirar entre abril de 2008 y abril de 2018 para distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana hacia Estados Unidos.

‘El Ratón’ es uno de los cuatro hijos que El Chapo concibió con su segunda esposa, Griselda Pérez, y hermano de Edgar Guzmán, asesinado en 2008. Además, Ovidio es el ahijado del Mayo Zambada, el brazo fuerte del cartel de Sinaloa. 

Pese a ser capturado, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decidió liberar a Ovidio, justificando esa decisión al señalar que «no puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas».

Este sábado, las calles de Culiacán permanecían sin actividad, con la gran mayoría de los restaurantes y negocios cerrados, y no se veían patrullas o retenes militares.

El cartel de Sinaloa fue fundada en la década de 1980, convirtiéndose en años posteriores en una de las organizaciones criminales más fuertes de México, liderado por Ismael ‘El Güero’ Palma, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán e Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Este último nunca ha sido arrestado pese a llevar más de medio siglo en el narcotráfico.

Ahora que el Chapo Guzmán está en prisión, el Mayo Zambada es el líder absoluto del cartel de Sinaloa, sin embargo, tiene como ‘ahijados’ a los hijos del Chapo: Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Ovidio.

El cartel de Sinaloa extiende sus tentáculos en al menos 17 de los 32 estados de México, además de que cuenta con una amplia presencia internacional.

El Mayo Zambada es esquivo y raramente se le ha visto: es un fantasma. Solo tuvo un encuentro con el reconocido y desaparecido periodista mexicano Julio Scherer, fundador de la revista Proceso, quien  fue invitado a conocerlo.

Las condiciones fueron que Scherer no grabara la entrevista, por lo que el fallecido periodista escribió un perfil sobre el capo mexicano que no ha estado ni un día en prisión. 

Para  Ríodoce, un semanario especializado en el crimen organizado en Sinaloa, «una de las claves, sin duda, es su capacidad logística. Otra es la relación que ha mantenido, durante décadas, con la fuerzas del gobierno de todos los niveles. No hay ninguna carpeta del fuero común abierta en su contra”. En el artículo publicado en septiembre del 2018 se destaca que Zambada ha sido «un factor de equilibrio, un puente entre el gobierno y el cartel de Sinaloa. Y también con los gringos».

En 2015, la DEA consideró a el Mayo Zambada como el narcotraficante más poderoso. «Creo que la organización que formó es la más sólida, porque ha perdurado en la historia del narcotráfico internacional», dijo el entonces jefe de Operaciones de esa administración, Jack Riley.

Zambada está acusado de 14 violaciones federales; concierto para delinquir, tráfico de drogas (cocaína y marihuana), secuestro y homicidio, entre otras. Y al parecer, seguirá en la clandestinidad.

EL CHAPO GUZMÁN

Es el rostro más reconocido del cartel de Sinaloa. Está en todos los medios-incluso hay memes- y hasta se dio el lujo de aceptar una entrevista a Sean Penn y Kate del Castillo. 

El Chapo Guzmán, quien también llegó a ser considerado el narcotraficante más poderoso del mundo con el Mayo Zambada, se fugó en enero de 2001 de la cárcel de Puente Grande. Fue capturado de nuevo en febrero de 2014, pero 17 meses después protagonizó otra espectacular huida de un penal de máxima seguridad.

Fue detenido por tercera vez en enero de 2016 y un año después fue extraditado a Estados Unidos, donde fue sentenciado a cadena perpetua en una prisión de ese país. 

Durante la defensa del Chapo Guzmán en un juzgado de Estados Unidos, el abogado del narcotraficante señaló como verdadero jefe de la organización criminal al Mayo Zambada. 

De hecho, el primer gran testigo de la Fiscalía en el juicio contra Guzmán fue Jesús ‘El Rey’ Zambada, hermano de ‘El Mayo’. En su comparecencia, ‘El Rey’ detalló la estructura del cartel de Sinaloa y la operación de tráfico de cocaína desde Colombia a través de México y hacia Estados Unidos. Afirmó que El Chapo y El Mayo eran socios en la organización criminal.

Vicente Zambada Niebla, alias Vicentillo, fue la otra carta de Estados Unidos contra El Chapo. El primogénito de El Mayo Zambada y antiguo jefe de logística del cartel fue extraditado en el 2010 a Estados Unidos y desde entonces colaboró en la investigación contra Guzmán Loera. Por esa razón permanece aislado en una cárcel de máxima seguridad en Michigan. El pasado 9 de noviembre se presentó en una corte de Chicago para declararse culpable de tráfico de drogas en un proceso que cursa desde el 2009.

Este año, fue sentenciado a 15 años de prisión por conspirar para distribuir droga en Estados Unidos. El juez descontó los más de diez años que ha cumplido en la cárcel –tanto en México como en el país norteamericano–, por lo que quedará en libertad en cuatro.

En un informe del periodista Anthony Esposito, de Reuters, se pregunta si encarcelar al Chapo Guzmán puso fin a la violencia en México, concluyendo que la extradición del narcotraficante «fue una espada de doble filo».

Gladys McCormick, analista de seguridad de la Universidad de Syracuse en Estados Unidos, dijo que la aparente capitulación del gobierno de México ante el cartel de Sinaloa estaba «enviando un fuerte mensaje a otras redes del crimen organizado (…) que si se presentan con suficiente poder de fuego para una pelea, ganarán y se saldrán con la suya porque el gobierno no tiene los medios para pelear».

 

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